miércoles, febrero 14, 2007

14 de Febrero

a TC, cuando cierra los ojos...


He tenido que comprar como güevón una caja de chocolates y un globo. Me siento recontra pavazo con esto en la mano y caminando por la calle, una guada estar templao. Pero güeno, ella es de las que le gustan estas cosas, si no le compro nada se asa y después me hace un chongazo, así que caballero nomás. La gente me mira, mucha palta, espero que cuando llegue no se ponga toda caramelosa y me haga más roche delante de toos, de ahí me van a bacilar y me van a querer agarrar de lorna por su barrio. Ta mare qué raro yo así carajo, nunca me hubiese imaginado gastarme la plata de la chupeta en chocolates y florecitas, parezco cabro ya, solo falta que me eche gel y guadas de esas pa que me digan metrosesual, menos mal que la flaca vive en otro barrio porque sino mis patas no perdonan y ya no me iban a soltar nufunca. Allí está, qué guapa que se ha puesto, ta mare yo con la ropa de jugar pelota, ta que también yo más faiter, me hubiese cambiado, pero le traje los regalos pe, toy nervioso, estas cosas a veces no las entiendo, ta mare qué le digo, feliz día de los enamorados y esas vainas son de brócolis, de mariconcito de la tele, mejor le digo pa ir a comer un sánguche donde Néstor, o pa ir a bailar el sábado… ta mare pero si no le dan permiso. Como si fuera chibola también, bien jodido el zambo de su viejo, ta mare no sé qué decirle porque esta guona va a querer ir a pasear por el parque, hasta seguro que nos enyucan al mostrito de su hermano. Ya me vio, se hace la tercia y se demora, ta mare que jodida es, caballero nomás, cholo, tas templao, ya fuistes, sabe que me jode cuando hace esa guada pero le encanta, le aloca ponerse en plan. Y si le digo pa ir comer al puerto, pa mí normal, que todavía me ha quedao un sencillo, pero no pes después no va a querer chapar con el turrón a cebolla, le digo que parque no, que deje a su hermano por allí y vamos pa la yapla pes, hace un calorzazo y yo normal nado con mi chor de jugar, cuánto se demora, ya pe causa que tanto te despides ni que te fueras a ir pa Alemania, allí viene, se ha puesto falda y se ha hecho dos moños, la cagada como se ha arreglado, ni pa su santo… ta rica, qué le digo, qué güevón me pongo, ayúdame pe guon, nada, no sé, ahí ta, ta mare no tiembles, no seas monse, dile algo pe, al toque no arrugues, este, esto, este.

- Te he comprao esto. Toma, es pa ti.

- Gracias, qué tierno eres… No tienes nada más que decirme.

- Este… FELIZ DÍA DE LOS ENAMORADOS…

jueves, enero 25, 2007

Llamada II

No me llamó. Vino con unas amigas y no me llamó. Se fue. Se fue sin llamarme y eso que sabía que yo estaba aquí. Sí, yo estoy aquí, aquí sentado viendo por la ventana y dándole agua a las plantas. Y claro, pensando por qué no me llamaste. Hay que ser muy mala para no haberme llamado. Pero bueno, qué se puede esperar. Yo espero, sí, porque soy tonto. Espero tanto de la gente y pienso y me como la cabeza. Qué comerían estas plantas si no les diera agua, ahora que las veo no me gustan para nada. Mi teléfono, que no come, también mira por la ventana, solo él sabe cuánto esperé su llamada. Él sabe cuánto le llamé y cuánto le escribí mensajes. Pero lo que él no sabe es que yo ya sabía que no me iba a llamar. Lo sabía porque ella es así. Escribió a todos diciendo que venía pero a mí no. Seguro que llamó a todos pero a mí nada de nada. Ya ves teléfono, a ti ni puto caso. Pude llamarle pero no lo hice porque tan arrastrado tampoco soy. Bueno, le hice sonar el móvil pero solo una vez y desde otro teléfono. No creo que se haya dado cuenta que era yo quien llamaba. Y si se dio cuenta que se joda porque a mí no me quiso llamar. Aunque yo creo que sí quería pero algo más fuerte en su cuerpo le dijo que no lo haga. Sabes tú, planta, qué suerte tienes al no tener que enfrentarte a las mujeres día y noche. Tú, en cambio sí que lo sabes, teléfono. Ella está aquí en esta ciudad pero no lo va a hacer y no sé por qué sigo pensando en ella si sé que no me quiere ni escuchar. ¿Y si la llamó yo? ¿Y si no le doy más agua a las plantas? Seguro que fueron las amigas las que le dijeron eso que siempre dicen las amigas. Eso de para qué lo vas a llamar. Vas a perder tu tiempo. No seas tonta, olvídalo. No vale la pena. Yo me pregunto: qué saben ellas. Me hago café porque me produce el efecto contrario y me hace dormir. ¿Te acuerdas cafetera cuando ella vino a casa y te dijo que eres linda? Sí, lo sé que te acuerdas, pues que sepas que ella ya no vendrá más. Vamos, no te pongas triste que tú y yo sabemos que tampoco es para tanto. Suena el teléfono y lo miro, le digo que por favor no me haga esas bromas, que ya no tengo 20 o treinta años, que ya estoy mayor para estas cosas pero mientras pienso eso y dejo la cafetera voy corriendo para responder. Casi cayéndome respondo con el teléfono en una mano y con el corazón en la otra. Es mi madre. Mi madre siempre suele llamar en estos momentos. Mi madre siempre me suele regalar plantas y preguntarme por ella para saber si hemos vuelto y estamos de nuevo juntos. Me está invitando a comer por cuarta vez en el día cuando en las tres anteriores ya le he dicho que sí voy a ir. Sí, mamá, mañana voy. Dejo el teléfono y pienso en desconectarlo así ya no estoy pendiente. ¿En qué estábamos, cafetera? Pelo una naranja, ya no sé qué hacer y sé que ella sigue esta ciudad que es tan pequeña y sé que si me lo propongo la encuentro. Pero no la voy a buscar. Por más que conozco todos los lugares que le gustan y que siempre decía allí voy a llevar a mis amigas, mira, aquí las voy a traer cuando vengan y vamos a ir todos juntos. Pues que sepas que falto yo allí en estos momentos, que sepas que me da igual si llamas o no. Me da igual si vas a esos sitios horrendos que decías. Pensándolo bien, menos mal que no me has llamado porque si tus amigas son como tú, vamos que íbamos a tener una nochecita de esas. Aquí estoy bien y tranquilo. Riego, pelo, me hago café, veo la tele, escucho música, leo un libro, tengo mil cosas para hacer. Paso de tener que escuchar de gente que no conozco, de tener que reírme de chistes que ya me sé y de brindar con gente que no sé quién es.

Desconecto el teléfono para no estar más pendiente, miro mí teléfono, lo miro por última vez mientras me sirvo el café que sale muy caliente de la tetera. Lo bebo todo. Me voy al espejo, me miro y guiño el ojo. Me río porque me conozco y me doy risa. Mientras me sigo riendo me pongo el abrigo, abro la puerta y voy a algún lugar mientras me despido de las plantas.

miércoles, noviembre 29, 2006

De Miradas

Cómo miras. Acaso eres de los que abre los ojos hasta más no poder para dar esa impresión de interés en lo que se está mirando. O eres de mirada nerviosa, de los que no saben mirar. Hay miradas que matan y amores a primera vista. Miradas tiernas y lujuriosas. Miradas de pies a cabeza y miradas que se pierden en los labios. Miradas que no pueden soportar un buen par de labios y que bajan constantemente. Hay miradas que hablan. Miradas cómplices. Miradas perdidas y que te pierden en una noche loca. Miradas curiosas y miradas que asustan. No me mires así. Miradas que atraviesan paredes y corazones. Miradas saladas, dulces y amargas. Miradas que están demás. A veces ni miramos. Miradas que se detienen, que tartamudean, miradas que gritan sin ser oídas.

O acaso eres de los que miran con los ojos cerrados y miras el más allá. De los que miran con la imaginación. Hay miradas que se desangran. Miradas como el terciopelo. Miradas con cuatro ojos. Miradas capaces de soportar las cosas más extrañas y que sonríen con estupideces. Miradas de musas. Miradas intrusas. Gente que mira en la sombra y logra reconocer siluetas. No me dejes de mirar. Mírame si puedes. Qué me miras tanto. Odio cuando me miras así. A mí no me vas a mirar así. Qué me miras tanto, acaso te debo. Yo cierro los ojos y casi ni miro, miro el suelo. Miradas que bailan. Miradas que respiran por nosotros. Miradas despistadas, miradas que nos matan. Hay miradas que podemos evitar.

O puede que seas de los que de tanto mirar no miran nada. O de mirada traviesa mientras miras a él cuando estás mirando a ella. Mirada rubia o mirada morena. Mirada caliente, mirada de fuego, mirada que quema. Mirada lejana, mirada alejada, mirada inaccesible. Miradas que ante tanta luz se van cerrando lentamente…y se vuelven a abrir. Estoy harto de mirarte para nada. Por qué me miras tanto, porque me gustas. Miradas que besan y dejan huella. Miradas que nos cantan al oído. Miradas que nos sacan a bailar. Miradas que juegan con nosotros, miradas que engañan, miradas que nos hacen caer. Miradas con zapatos de tacón. Miradas que miramos mientras nos miran. Miradas que sentimos y que nos siguen. Miradas tras el vidrio. Miradas que dicen pero no hablan.

Y tú, ¿cómo miras...?

jueves, noviembre 23, 2006

Imagínenme

Cuando leo blogs siempre trato de imaginarme a las personas que están detrás de ellos. Cuando leo blogs de gente que conozco no me preocupo tanto, me sorprende más bien la forma de escribir que tiene cada uno porque no me lo hubiese imaginado así, pero nada más, no me hago muchas preguntas. Pero de las personas que no conozco sí. Me pregunto cómo son, quiénes son y más. Todo esto viene a cuento porque estaba leyendo blogs escritos por mujeres, algunos me gustaron porque lo que está escrito en ellos es divertido y entretiene, cosa que busco cuando no leo blogs especializados o informativos. Leí a muchas pero de entre todas las que leí había una que me gustó mucho cómo escribía, digamos que me cautivó, que fue algo así como amor a primera leída, tanto me gustó que pensé estar enamorado de ella y hasta me la imaginé como la mujer de mis sueños, de mis sueños esos en los que soy padre, tengo casa, hijos y hasta perros. Me imaginaba con ella una vida apacible, una vida muy tranquila escribiendo y riéndonos de las situaciones que ocurren a diario y que no tienen por qué estresarnos. La pasábamos cada día mejor a medida que leía más sus historias y anécdotas. Me imaginaba todo eso y quizá más cuando en un post más abajo, cuando el travieso mouse bajó un poco más, vi una foto de ella y no lo pude creer.
No era ella, era una extraña para mí. Nunca me la hubiese imaginado así. Quién era esa que se había atrevido a invadir mi casa, mis perros y demás. Quién era esa extraña que decía este blog es mío. Cómo se había permitido entrar así en mi casa, en mis sueños... Pues esa era nada más y nada menos la que había escrito todo lo que yo había leído y con lo que tanto me había divertido, con lo que tanto me había entretenido en esa más de hora y media, sí, era ella, la que yo nunca había visto pero que creía conocer de toda la vida. Ingenuo yo. No me había dado cuenta que detrás de los blogs puede estar cualquier persona. Enamoradizo yo, que me dejé seducir por las historias más tiernas. Sí, soy todo eso y ahora ya no tengo ganas de leer nada más. No me da la gana de seguir leyendo sus historias porque sé que es ella y no aquella. No tengo ganas de seguir leyendo y por eso me he puesto a escribir y he decidido escribir un blog. Este no va de nada, el porqué no lo sé ni yo... ¿Qué se esconde detrás de un blog? ¿Qué esperamos de un blog? ¿Debería haber una ley que obligue a poner la foto de quien escribe el blog antes de este? Alguien después de leer esto ¿me podrá imaginar?