viernes, abril 25, 2008

Cosas que pasan en abril*

A tod@s los amigos de abril, que no son pocos...


Al ver su foto después de tanto tiempo sentí ese cosquilleo que no se sabe de dónde viene pero que a uno siempre le emociona por más que dure solo algunos segundos. Suficiente para sentirse muerto. No sé por qué me mandó esa foto a mi correo después de todo este tiempo. No lo sé. No me había escrito hace mucho y esta vez solo me mandó una foto. Y ahora que estoy abriendo el archivo y descargando su foto estoy escuchando a Calamaro. La canción es Flaca. Hay cosas que dice Calamaro que a uno lo dejan sin más qué decir porque él, a pesar que dice poco, ya lo ha dicho todo. Esa canción si durase todo el día de hoy no me aburriría porque la letra es justa y su música infinita. Por eso cuando Andrés decía que no le claven los puñales en la espalda, yo decía lo mismo viendo cómo se abría la foto y viéndola a ella después de todas estas lunas.

Es ella, me dije en la cabeza para confirmar lo que ya sabía. No me claves, tus puñales, por la espalda, tan profundo, no me duelen, no me hacen mal. Es ella, vestía una camiseta negra y tenía un collar muy largo. El pelo lo llevaba suelto y tenía esas mechas rubias que hacían brillar aún más esos 2 MB de foto. Su mirada era desafiante. Provocadora y me retaba a mirarla. Sus ojos azules se escondían tras esas pestañas llenas de rímel que ella había sabido delinear con perfección. A sus labios le quedaba aún un poco del color rojo con los que habían empezado la noche. ¿Habría besado a alguien? ¿Habría besado a todos? No lo sé, pero se notaba que estaba en una fiesta por la gente que se veía detrás de ella. Mucha gente desconocida y con copa en mano. Allí estaba ella, mi flaca, rodeada de todo el mundo pero en medio de la nada. Mirando solo la cámara y al afortunado/a que la puede ver en directo y hacerle fotos para los que, como yo, se tienen que conformar con verla tras la pantalla del monitor. Es abril, nuestros abriles olvidados se los llevó el tiempo. Todo se fue y hoy 25 de abril ella me mandó una foto. ¿Querrá que me acuerde de ella? ¿Pero por qué en abril y no en mayo? ¿Se habrá equivocado de correo?

No entiendo por qué me tengo que llenar de preguntas, mandó una foto y ya está. No hay más drama que hacer. Me lo ha mandado en abril porque es su cumpleaños. Ella en esa foto está en la fiesta de su cumple, me digo porque sé que sí lo está por más que niegue con la cabeza. No la llamé ni le escribí. Pero sí me acordé. Cómo olvidarlo. Cómo olvidar que nació en abril y que siempre lo celebrábamos juntos. Para qué iba esperar a mayo para mandarme la foto si su cumple es en este mes. Ella me mandó esa foto en la que se divierte y están todos menos yo. Una foto en la que ríe. Una foto en la que está sola, sin nadie que la abrace o que baile con ella. Una foto en la que me dice mil cosas sin abrir la boca. Así es ella. Pero a mí no me queda nada más qué decir ni ver. No tengo por qué llamarla ni mandarle una foto, yo también puedo mandar fotos mías, ¿sabes? Pero mejor lo dejo así. La broma estuvo buena. Muy buena. Me he reído y todo.

Voy a mi bandeja de entrada. Elijo su correo, presiono Eliminar y desaparece. Lo borro completamente de mi correo cuando vacío la papelera. Ahora en la compu. Clic derecho sobre la foto. Enviar a la papelera. ¿Confirma que desea enviar Foto(1) a la papelera de reciclaje? Sí, confirmo y lo vuelvo a confirmar porque no quiero ver más sus fotos ni acordarme de su cumple ni de que se divierte ni de que sigue usando aún el collar que le regalé. Por eso, para asegurarme de que cancelo para siempre su foto, entro a la papelera y de nuevo. Clic derecho. Eliminar. ¿Está seguro que desea eliminar Foto(1)? Sí, seguro. Tan seguro como ese día que me fui mientras veía como ella besaba a otro.


* Cosas que pasan en abril: Nombre tomado prestado del buen blog del "doctor" Bruno Rivas.

jueves, febrero 14, 2008

14 de Febrero II

Te pones OCUPADO en el messenger [ENTER] Qué crees, que no sé que no estás haciendo nada. [ENTER] Crees que no sé que estás hablando con la guona de Vanesa que de hecho te está contando que me vio saliendo del cine con una amiga de mi chamba [ENTER] Responde pues [ENTER] Por qué te haces la que no estás, la que estás ocupada [ENTER] OCUPADO, tú, desde cuándo paras ocupada... [ENTER] Normal si no me quieres contestar pero solo te cuento que a esa amiga me la encontré porque fui a recoger unos documentos a la oficina que está al lado del cine. [ENTER] Unas vainas que me pidió el profe... [ENTER] Y, como soy piña, me encuentro a esta amiga que hasta creo que tiene novio [ENTER] Oe, responde... [ENTER] ¿AUSENTE? Qué es eso, yo sé que estás allí. Al menos respóndeme al teléfono... [ENTER] Pero por qué no me crees. Ya sabes cómo es Vanesa, no seas loca. Por las puras te cierras. [ENTER] Además como si nos hubiese visto de la mano o chapando [ENTER] ;-) [ENTER] Ya pues, de verdad te estoy hablando, hazme caso. ¿Aunque sea dime si seguimos juntos o no? [ENTER] No me vas a dejar así. O es que es una excusa para que vuelvas con tu ex? Qué crees que no lo sé. Tú me alucinas nuevo, no? Ya pes háblame, por qué te pones AUSENTE si estás allí. VUELVO ENSEGUIDA. Y ahora adónde te has ido. Dime pes. Oye no seas así que de verdad que no te he hecho nada. Cómo es posible que no me hables, a mí, a micky, que te kiero como la CSM jajajaja. No pues ya, ahora sí, a la firme. [ENTER] No te juegues así. De verdad. Mira que yo ya te he dicho que pasé por allí de cazuela y salía la flaca esa entonces me dijo oe chino acompáñame y la acompañé, pero como soy salado me vio Vanesa, que por cierto está gorda, qué pasa, está en bolero? jajaaja... [ENTER] Y piña pes, me vio saliendo del cine que está al lado de la oficina esa. Si yo nunca voy al cine cómo voy a ir con otra flaca. [ENTER] SALÍ A COMER. Oe, si son las 9, adónde vas a salir a comer a esta hora... [ENTER]¿Y con quién? Suave con hacerme cornelio, no me canceles así (H). Ya pues, flaca. Respóndeme. Dime algo. [ENTER] No me dejes así... en blanco. Ya sabes cómo es la jugada. Si yo soy recontra fiel, más que Lassie [ENTER] Ni que fuera juerguerazo como el cóndor Mendoza, jajajaja, está en todas el nero, viste el domingo, lo cancelaron... [ENTER] Ya pues, adónde has salido a comer. Con quién. Dime pues o no te acuerdas qué día es hoy? :p [ENTER] 21:56:42 - Lu aparece Desconectado y recibirá tu mensaje cuando se conecte. Pero como que estás desconectada si hasta hace un ratito te estaba escribiendo y ahora te quitas así no más y me dejas hablando solo, te pasas, sabes qué, fácil que te desagrego porque ya me asé... 21:58:35 - Lu se ha conectado de nuevo Vas y vienes, qué pasa, normal si ya no me quieres hablar pero dime al menos: Oe, sabes qué, ya no me escribas, pero tampoco te hagas la que no te importa pes :-s [ENTER] AL TELÉFONO Ah, o sea que uno te habla, te llega y te vas al teléfono [ENTER] Ya estoy como una hora aquí como un weon hablando solo para que hables, sabe dios con quién, por fono [ENTER] Y toavía te llega qué día es hoy y todo lo que te estoy explicando [ENTER] Normal, porque yo no he hecho nada, si tu amiga se inventa las cosas ya pes hazle caso a ella[ENTER] Pero después no me digas que no quise hablar, arreglar las cosas, si me vas a bloquear ya pes, pero no me lo merezco, [ENTER] ta bien o no? [ENTER] ¿Está bien qué? [ENTER] ^o)... cómo [ENTER] Sorri, que me fui a comprar, qué me estabas contando... [ENTER] xuxa [ENTER] ¿Qué? [ENTER] No, nada, ya fue... parecía que estabas allí porque no respondías pero cambiabas tu estado, nada ya fue... [ENTER] Ah sí, es mi sobrinito que siempre está jodiendo con el messenger... [ENTER] Manya... Bueno, entonces cierra esta ventana y abrimos otra... [ENTER] Por qué, qué has escrito... [ENTER] Nada, cierra mejor, que te lo quiero decir en otra ventana... y no cagarte la sorpresa pes.. [ENTER] Ok...

Bueno qué [ENTER] Feliz Día de los enamorados, pues... (F) (L) (K) [ENTER] Gracias... :$ [ENTER] <:o) ... [ENTER]

viernes, febrero 01, 2008

Reencuentro 1

Él iba a llegar y me empezó a temblar todo el cuerpo porque no lo veía hace mucho y siempre cuando estaba con él tenía unas ganas locas de besarlo pero no lo hacía porque yo tenía novio y él tenía novia aunque sé que a él no le hubiese importado que lo bese y es más creo que eso es lo que siempre estuvo esperando pero yo no lo podía hacer porque conozco a su novia y por más que no seamos amigas me parece mal eso de estar besando a los novios de las demás pero claro ahora yo ya no tengo novio y puedo hacer lo que me dé la gana y si lo beso o no es mi decisión y depende solo de mí ya que no le estaría faltando el respeto a nadie por más que no sepa si él sigue con ella porque no se lo he preguntado pero seguro que sí porque siempre hablaban de casarse tener hijos hacer una familia y vivir juntos en una casa que se querían comprar pero bueno no me importa total lo voy a ver solo un ratito y si pasa algo pues pasará y no me voy a estar poniendo toda tonta como la última vez que nos vimos y caminamos toda la tarde por el centro de Roma y hasta creo que nos cogimos de la mano porque también él no se corta para nada y en eso llegamos a una de esas calles en donde te encantaría darte el primer beso con la persona que más te gusta y él comenzó a buscarme la mirada y me llega cuando lo hace porque me vuelve loca cuando hace eso pero claro tampoco me iba a tirar a sus brazos así como una pava aunque yo que sé pero bueno la cosa es que me miraba así y yo supongo que no lo podrá evitar no sé y claro yo que me dejo llevar y estábamos a punto de darnos el primer beso después de tanto tiempo pero no pasó nada porque al final le volteé la cara cuando estaba allí no más de besarme y no me arrepiento porque creo que estuvo bien que no lo haya besado y si no lo hice fue porque no era aún el momento como por ejemplo sí que puede ser hoy.

No llegó, lo esperé media hora y me fui, tampoco lo iba a esperar toda una vida allí parada como una sonsa, de eso no se trata, o no sé, ya sabía yo que no iba a venir, seguro la estúpida de su novia le dijo que no venga, pero yo lo soy más todavía por haber ido, total para qué, pero es que me llega, me jode que no haya ido, y yo todavía imaginándome que lo iba a besar o que algo podía pasar, jajajajajaa, a veces también yo no sé qué tonterías llego a pensar, pues no, nunca lo hubiese besado, para qué, para que se lo cuente a todo el mundo, o para que se entere la flacuchenta esa de su novia y me haga problemas, pues no, no lo hubiese hecho, además sabe Dios cómo estará, seguro todo feo y gordo, ay no, así que lo bese su novia que ya le aguanta todas sus tonterías y que más le da, yo no tengo por qué aguantarle nada, mejor que no haya ido porque ni tenías muchas ganas de verlo, para ser sincera de verdad ni sé para qué fui porque eso de reencuentros y esas cosas a mí no me gustan, me llega eso de estar viendo a la gente después de tanto tiempo, no pasa nada, y menos con él, hace años que se fue y ahora porque ha venido unas semanas tampoco va a pretender que todo el mundo esté a su disposición, eso jamás, y menos yo con todo lo que tengo que hacer, lo sé que cuando uno regresa no tiene por qué dar explicaciones, no es como cuando uno se va, pero me da igual y ni crea que voy a llamarlo para preguntarle qué pasó, no, no me voy a rebajar a eso, ni que yo fuera qué, ya bastante hice con ir, y todo para que ni siquiera vaya, qué se habrá creído, que puede venir después de tiempo y dejar a la gente plantada, así, como si una fuera cualquier cosa, que se joda porque nunca más le hablo, es más lo voy a bloquear en el messenger y si me llama lo mando a la mier...

Aló. Sí. Qué pasó. No, me fui porque no llegabas pues. Sí, estoy todavía por allí. Ya, espérame. Sí, cinco minutos. No te vayas a ir que ya estoy llegando. Sí, sí, que estoy por aquí. OK. Pero no te vayas a ir. Estoy llegando. Hasta dentro de un rato, UN BESO.

martes, diciembre 04, 2007

Imagínenme 2

Las últimas semanas me la he pasado leyendo un blog. Es el blog de una chica que, muy inteligente ella, puso su foto, así, de entrada, para que no hubiera dudas de que era ella. Y, no como me pasó la primera vez, fui yo el que entró en su casa y esta vez nadie invadió la mía. He sido yo el que todo este tiempo ha estado pensando sus pensamientos, el que sabe qué hace, qué no hace, qué borronea o qué subraya, y me siento bien porque sé quién escribe y lo bien que lo hace, a pesar de que nunca hemos cambiado una palabra, me deja tranquilo. Imagínense, yo no la conozco de nada, pero es como si todos los días hablara con ella. Como si lo que escribe fuese solo para mí y todas las fotos que tiene las haya puesto también para mí. Pero, a pesar de la foto, es ella quién está tras el vidrio. No sé si todo lo que escribe es verdad, o lo que es peor, si quien realmente escribe todo eso es la de la foto. Pero qué puedo hacer. Es solo un blog. Es solo Internet. ¿Ha podido cambiar tanto nuestras vidas Internet? ¿Podríamos vivir, a estas alturas, sin la Red?, o mejorando la pregunta, ¿podemos hacer como que no existe?
¿Qué hacía antes la gente todo el tiempo que nosotros dedicamos ahora a internet? ¿Veía televisión? ¿Leía, jugaba mundo, jugaba liga, jazzes, lingo, canicas, bolero o simplemente se miraba al espejo? Nadie se acuerda.
He escrito varios post tratando de no escribir nada, algunas veces molesto, algunas veces con el corazón o simplemente con la imaginación. Sin tratar de decir nada he dicho algunas cosas. Es un juego peligroso tener tanta libertad de decir las cosas, ¿no? Hay gente que ha leído esto, y que sin conocerme se puede haber hecho una idea de mí, a pesar de que yo nunca he pretendido ser sincero ni demostrar como soy. Pero esto a veces cansa y de eso no se trata (al menos para mí) la escritura. Por eso he decidido dejar el vidrio ya que así como esto empezó (no quería leer más blogs y me puse a escribir uno) es hora de terminarlo porque he encontrado lo que una vez busqué. Por este motivo no quiero seguir llenando esta página que tantos post me ha hecho escribir (conociéndome pensé que llegaría a cinco) y que me ha hecho, eso sí tengo que reconocer, tener una disciplina a la hora de escribir. Pero la disciplina no lo es todo, antes hasta escribía cuentos, y era más divertido. Y ahora os confieso algo: debido a que mi número preferido del uno al diez siempre fue el 8, no sé por qué; voy a dejar 8 post que escribí, los que más me gustan. O los que más recuerdos me traen. O los que simplemente elija, me he dado dos semanas para hacerlo, así que tendré que volver a releer todos.
Ha pasado un año ya desde mi primer post, y ahora que ya estoy más tranquilo, sé a quién leo y he encontrado una casa nueva, que en nuestros tiempos se puede llamar blog, me despido de aquí. Pero como internet es tan generoso, todavía, y te deja siempre volver, quién sabe si algún día vuelva.
Termino como empecé, ya que aún me sigue rondando en la cabeza la misma pregunta:
Alguien después de haber leído todo esto, ¿me podrá imaginar?

jueves, octubre 11, 2007

De miradas 2


Qué miras. A quién estás mirando. Quién eres, ¿acaso te conozco? Por qué ríes. O qué haces si es que no estás riendo. Habla. Dime lo que sientes pero mirándome a los ojos. Sé que no lo harás. ¿Te da igual todo lo que te hable? Tienes la mirada fijada en otra cosa que no soy yo. Sí, porque yo soy una cosa también. Para qué has venido si no me vas a mirar. Mírame. Mira para aquí. Me jode que no me mires. Me da fastidio. Me incomoda. Pero te da igual. Así no sepa quién eres me incomoda que estés aquí y no me mires. Tu pelo me recuerda a alguien. Tu olor. Dónde nos hemos visto. Creo que una vez estuvimos en un parque por la playa y nos quedamos mudos y después de dos horas de no hablarnos nos besamos. ¿Eres tú? Eres la que una vez no me abrió la puerta de su casa a pesar de la lluvia y el ramo de flores que tenía en las manos. Mírame. Deja de reír, por favor. Dime quién eres porque si no me miras nunca voy a saber quién eres. Hoy no quieres hablar, lo sé. Nunca más quisiste hablar. Pero al menos mírame. No te pido más. No te estoy pidiendo tampoco algo imposible. ¿Estás riendo o es tu indiferencia? Por qué te quedas entonces aquí. Anda con lo que estás mirando. Regresa por donde viniste. Déjame aquí si no quieres mirarme. No, no estás riendo porque sino harías bulla y te taparías la boca. No has dicho nada, ¿lo sabes? ¿Acaso me odias? Acaso ya no te acuerdas de mí. Lo sé que puede que sea un extraño para ti, pero por favor mírame. No te vas a mover. Ni tú ni tus ojos se moverán. Seguirás viendo eso que yo no veré jamás porque yo sí te estoy mirando. Quién eres. Qué miras. A quién estás mirando. Qué haces aquí. Este es mi espacio, ¿lo sabías? ¿Eres tú?... la que me devolvió todos los libros dejándolos en la puerta de mi casa, tocando el timbre y saliendo corriendo sin darme tiempo a decirte algo. No, no eres tú. Tú ya me hubieses mirado. Y hasta un beso para saludarme me hubieras dado. Pero da igual quién seas. Lo entiendo todo. No digas nada que mucho ya has hecho con quedarte aquí escuchando todo esto. Está bien, no me vas a hablar y lo tendré que aceptar. Si tú no te vas me voy yo. Me voy. Eres tú. Sí, lo sé. Quién más podía ser. Me voy. Esta vez soy yo el que se va y no tú. ¡Me voy yo! No es necesario que digas algo. Mírame… es en vano, lo sé, siempre lo supe. Así como siempre supe que eras tú. Solo quería que me miraras… al menos esta vez.Hoy

domingo, agosto 12, 2007

Despedida 3

El aeropuerto es más frío de lo que parece. Y también es muy grande, tan grande que a pesar de toda la gente que hay nunca está lleno. Es blanco y eso lo hace transparente. El aeropuerto me esperaba en una noche casi fría; rodeado yo estaba de amigos, rodeado estaba yo de gente que vino a decirme adiós. De gente que vino hasta aquí a pesar de que era domingo y al domingo dios lo creó para descansar. Estaban todos menos ella. Pero no le di importancia, total, siempre pensé que no vendría. Y hasta allí llegué yo con dos maletas llenas. Una llena de ilusiones, de ropa y de algunos discos. Y otra, que pesaba horrores, llena de libros; libros que me fueron marcando desde que supe ver una hoja y leer en ella. El aeropuerto es silencioso, a pesar de que todos gritan, aunque la gente que vino a verme no lo hacía. A mí en estos momentos no me gusta pensar en nada, solo dejo que pase el tiempo a pesar de que sé que si pienso el tiempo igual va a pasar. Hablaba yo con mucha gente, a todos los quería mucho, mi familia daba vueltas y quizá muy dentro de cada uno de ellos había algo que les decía que yo nunca más iba a volver.

El tiempo siempre llama a tu puerta, por eso la señorita encargada llamó a los pasajeros que tenían el mismo destino que yo. Yo seguía sin pensar en nada, solo me levanté y cogí mi maleta pequeña que llevaba un par de libros y objetos raros que voy coleccionando por todas partes, cosas que me hacen recordar momentos especiales de mi vida, como la foto que ella me dedicó. El aeropuerto no se inunda jamás, a pesar de que todos lloran. En el aeropuerto siempre hay una cámara, así que me hice fotos con toda esa gente que me conocía desde que nací u otros que me conocían mejor que yo. Yo volteé por última vez para ver si ella entraba por una de las tantas puertas del aeropuerto, pero no lo hizo y no lo iba a hacer en toda la hora en que me despedí de todos. No sé cuántos eran, pero sé que me despedí de todos, a cada uno dediqué el momento que se merecía, mi madre, pobre ella, lloraba ya desde hace muchas horas y seguro lo seguiría haciendo, algo que nunca pude ver ya que esas son cosas propias del aeropuerto y cuando pasas una puerta ya no puedes ver lo que pasa allí, donde estuviste cinco segundo antes.

No llores, me dije, no llores, siempre ríe, siempre ríe y demuestra que el que parte sabe lo que hace. El aeropuerto tiene muchas puertas y te puedes perder en él, pero nunca pasa eso. Mi impaciencia se hizo evidente cuando me despedía de amigos y de mi familia, no sabía qué decir por eso no decía nada. Las miradas bastan y cuando llegué donde mi primo no me quedó otra que empezar lo que él, tan valiente como es, empezó a hacer por mí: llorar. No fueron sollozos, fueron risas y brindis en forma de lágrimas. Fue el momento que nunca quise tener pero que inevitablemente había llegado. Al despedirme por última vez de la persona que es mi abuelo apuré el paso y entré a lo que llamaríamos la recta final. El aeropuerto no es una iglesia, pero se reza mucho. Al darme la vuelta antes de entrar a la sala de embarque pude ver la cara de todos en una sola, le dije no te preocupes que nos vemos pronto y entré. Ya en el avión, me sentí la persona más alejada de todo el mundo, y pude, por una pequeña ventana, ver el aeropuerto que se alejaba de mí, y entre algunas gotas que empañaban mi vista pude darme cuenta, también, de que el aeropuerto no era tan grande como yo pensaba.

jueves, agosto 02, 2007

De besos

Cómo besas. Acaso eres de los que para besar cierran los ojos y los abren un ratito de vez en cuando para ver qué está pasando. O eres de los que besan y se deja llevar por las melodías transparentes. Hay besos sabor a limón. Besos mojados, empapados. Besos que suenan a verdad. Besos mentirosos. Besitos. Dos besos. Besos tiernos y besos salvajes. Besazos como cabezazos. Bésame, bésame mucho. Existen besos que nacieron para otro fin. Y hay besos que son extraños y no nos pertenecen. O besos que lloran por no ser dados. Besos que se extravían en ese espacio que me separa de ti. Besos como pétalos o quizás, en otoño, como hojas que caen…

O eres de los que besan rápido. De los que besan el aire. O, quizás, de los que de tanto besar no besan nada. Sí, me gustan tus besos. Besos cansados, agotados. Besos como cerezos. Besos desde el fondo del alma. Besos volados. Besos azucarados, salados. Besos que se dan con la mano y con la mirada. Besos en la oscuridad. Besos maduros, que de tanto darlos se desploman. Besos valientes. Existen besos que por más que los damos no llegan a ser besos. ¿Mi beso? Besos que brillan, que relucen y que deslumbran. Ninguno me besa. Besos que nunca se dan. Ni te atrevas a besarme. Hay besos que no dicen nada. Besos mudos y que no dejan lugar a reclamos. Besos cargosos, que se repiten. Besos que bajo el sol son solo sombras ante tanta luz…

O puede que seas de los que besan con la legua. De los que se pelean al besar. De los que gritan al besar. De los que al besar no se enteran de nada. De los que prefieren el no besar por temor a enamorarse. De los que se curran los besos. Besos como aderezos. Besos en punta. Besos templados, sosegados. Besos de olor a lúcuma. Besos para adentro. Bésame, a qué esperas. ¿Y si te beso? En mis besos lo puedes sentir. Tienes que besarme. Me gusta cómo besas. Si te beso es por algo, ¿no? Besito en la frente. Besos solapados, avisados. Besos como sesos. No pierdo las esperanzas de besarla. Hay besos que es mejor no darlos. Besos que se retuercen del dolor. Besos ilesos. Besos de piedra, papel y tijera. Besos de humo y borrachera. Besos que se dan para toda la vida.

Y tú, ¿cómo besas?

lunes, julio 16, 2007

De la noche en que por más que intenté no pude quedarme callado

Llovía mucho pero estábamos dentro del bus. Habíamos bebido demasiado y ella decía que habíamos cogido el bus equivocado. Yo le pedía que se callase y le decía que en un momento más llegaríamos a su casa. Yo no sabía dónde vivía pero conocía el lugar porque ella me lo había dicho antes de subir al bus, que yo, con mil copas encima, supe que nos llevaría. Yo creo que a ella se le había pasado toda la borrachera y todo lo que se le había pasado a ella se me había subido a mí, así que trataba de no hablar porque sabía que la iba a cagar. Al dar la vuelta el bus para cruzar el puente que separa la ciudad de los suburbios ella se sintió más tranquila porque estuvo segura, por fin, que íbamos para su casa. Me cogió la mano y me dijo, o más bien me susurró, gracias. Yo seguía sin hablar más por miedo que por ganas. No podía volverlo a hacer, no podía discutir con ella, no le iba a decir lo mucho que la quería otra vez porque habíamos quedado como amigos. Era el último bus y ella lo sabía. Yo la dejaría en casa y esperaría el primer metro o cogería un taxi, así de borracho y así de miedoso.

Cuando bajamos del bus ella me preguntó que qué iba a hacer, yo le dije te estoy acompañando a tu casa, ¿no? Sí, pero tú cómo te vas a ir. No te preocupes que yo ya veo. No quiero que te quedes por aquí solo. Pero qué dices, no me va a pasar nada. Espera, vamos a ver a qué hora viene el primer bus. Faltan dos horas. Pues esperamos. Vamos para tu casa, por favor. No, ¿ves?, te dije que no me acompañases. Yo cojo un taxi. Pues me voy contigo. Adónde, qué dices, estás loca. Vimos que un taxi paró delante de nosotros y bajó un grupo de amigos, el taxista se quedó mirándonos y nos preguntó si subíamos. Yo la miré. Ella me miró. No hablamos por unos minutos. Después de un rato, cuando ella me dijo lo pesado que era, me di cuenta de que el taxista ya no estaba, de que ya no llovía y de que yo estaba un poco mojado. Me di cuenta, también, de que ella había perdido casi todo el rimel y las sombras de sus ojos, y que el colorete que llevaba en los labios ya no era de ese color rojo profundo que deseé comerme en toda la fiesta.

Bueno, si te quieres quedar hazlo pero no pienso hablarte, estamos a dos cuadras de tu casa y si no te da la gana de ir qué voy a hacer, yo he venido aquí tratando de ser amable, además porque tú no tienes ni idea de cómo llegar a tu casa a estas horas y porque vives en un barrio que solo a ti se te ocurre vivir y que nunca se sabe qué puede pasar, claro, tú siempre con tus tonterías de que no te gusta vivir en el centro, pero a ver qué culpa tengo yo de que sea educado, de que haya ido a buenos colegios, qué culpa tengo yo de que se te haya caído el rimel, de que tu colorete sea barato con todo lo que ganas, es que tú, con casi treinta años, todavía te crees la jipi, mi viejo era jipi, o mi tío, que ahora tienen más de cincuenta años, pero tú, hazme favor, qué crees que porque dijiste que desde ahora somos solo amigos… normal, como quieras, pero después no te hagas la cojuda y me estés toda la fiesta provocando y sacándome a bailar porque tampoco soy un cojudo, y no me importa que no entiendas esta palabra porque yo sí, y porque me he prometido no hablarte, ¿ok?

Estábamos sentados en la estación del bus más triste del planeta más afligido del universo más desconsolado. No pasaba nada, ni siquiera carros o gentes, no llovía después de dos semanas en donde no dejó de caer una sola gota. Era increíble pero no nos mirábamos. No nos movíamos y no sé cómo hacíamos pero tampoco se sentían los respiros, y los latidos, si es que los había, no retumbaban dentro de los pechos. Al final, cuando del cielo salían algunos rayos de luz, ella se levantó. Pude ver una lágrima que se llevaba lo poco del rimel que había quedado porque ella se puso delante de mí. No habló pero me miró con una fijación absoluta. Sentí cómo me odiaba. Luego de pensarlo mucho y con toda la razón del mundo me metió una cachetada. Al reaccionar, me enseñó el reloj y me dijo: en dos minutos viene tu bus, y se fue.