jueves, octubre 11, 2007

De miradas 2


Qué miras. A quién estás mirando. Quién eres, ¿acaso te conozco? Por qué ríes. O qué haces si es que no estás riendo. Habla. Dime lo que sientes pero mirándome a los ojos. Sé que no lo harás. ¿Te da igual todo lo que te hable? Tienes la mirada fijada en otra cosa que no soy yo. Sí, porque yo soy una cosa también. Para qué has venido si no me vas a mirar. Mírame. Mira para aquí. Me jode que no me mires. Me da fastidio. Me incomoda. Pero te da igual. Así no sepa quién eres me incomoda que estés aquí y no me mires. Tu pelo me recuerda a alguien. Tu olor. Dónde nos hemos visto. Creo que una vez estuvimos en un parque por la playa y nos quedamos mudos y después de dos horas de no hablarnos nos besamos. ¿Eres tú? Eres la que una vez no me abrió la puerta de su casa a pesar de la lluvia y el ramo de flores que tenía en las manos. Mírame. Deja de reír, por favor. Dime quién eres porque si no me miras nunca voy a saber quién eres. Hoy no quieres hablar, lo sé. Nunca más quisiste hablar. Pero al menos mírame. No te pido más. No te estoy pidiendo tampoco algo imposible. ¿Estás riendo o es tu indiferencia? Por qué te quedas entonces aquí. Anda con lo que estás mirando. Regresa por donde viniste. Déjame aquí si no quieres mirarme. No, no estás riendo porque sino harías bulla y te taparías la boca. No has dicho nada, ¿lo sabes? ¿Acaso me odias? Acaso ya no te acuerdas de mí. Lo sé que puede que sea un extraño para ti, pero por favor mírame. No te vas a mover. Ni tú ni tus ojos se moverán. Seguirás viendo eso que yo no veré jamás porque yo sí te estoy mirando. Quién eres. Qué miras. A quién estás mirando. Qué haces aquí. Este es mi espacio, ¿lo sabías? ¿Eres tú?... la que me devolvió todos los libros dejándolos en la puerta de mi casa, tocando el timbre y saliendo corriendo sin darme tiempo a decirte algo. No, no eres tú. Tú ya me hubieses mirado. Y hasta un beso para saludarme me hubieras dado. Pero da igual quién seas. Lo entiendo todo. No digas nada que mucho ya has hecho con quedarte aquí escuchando todo esto. Está bien, no me vas a hablar y lo tendré que aceptar. Si tú no te vas me voy yo. Me voy. Eres tú. Sí, lo sé. Quién más podía ser. Me voy. Esta vez soy yo el que se va y no tú. ¡Me voy yo! No es necesario que digas algo. Mírame… es en vano, lo sé, siempre lo supe. Así como siempre supe que eras tú. Solo quería que me miraras… al menos esta vez.Hoy

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es bueno saber que aún pintas...

Anónimo dijo...

"...lo siento, soy demasiado cobarde para mirarte, no me llames, no podre hablar."

Eso fue lo que dijo ella no hace mucho, ahora que leo esto lo vuelvo a recordar todo, pareciera que me lo hubieras dedicado a mi.

Vanny

Carlos R. O. dijo...

Pinto muy poco la verdad...

Así pasa a veces, que escribimos cosas que pertenecen a otros, como por ejemplo esto, que sin quererlo era para ti. (Ya sé como se escribe Vanny, por fin!)

Anónimo dijo...

el dibujo parece tener vida, que realmente te escucho y que le costo muchas fuerzas no responderte

Bién hecho !!

Frankfurt